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Pancho Lara – Memoria Viva
Latienda le ofrece este material discográfico producido en memoria de Pancho Lara, en honor a los 17 años de su partida, su obra es promulgada y su esfuerzo recompensado. Dicho CD contiene 16 melodías.
Francisco Lara probablemente sea un nombre más para muchos, pero su nombre artístico PANCHO LARA vive en los corazones de todos aquellos que lograron conocerle a través de su música, su presencia y su recuerdo.
Dirección de producción en interpretación: Tenor Roberto Ayala.
Coordinación musical y grabación: Héctor Ortiz.
Músicos invitados: Nelson Huezo, Francisco Arteaga, Ricardo Alvalleros, Hugo Rico, Sergio Arias, Carlos López, Héctor Ortiz y Roberto Canjura.
MELODIAS
1- El Carbonero.
2- Mujeres salvadoreñas.
3- Santa Ana.
4- Canto a mi tierra.
5- Las floreras del Boquerón.
6- Sonsonate.
7- La Molienda.
8. Madrecacaos en flor.
9- Chalatenango.
10 – Las cortadoras.
11- El pregón de los nísperos.
12- Jayaque.
13- Cantaritos de Nonualco.
14- Los izalqueños.
15- Chiltiupan.
16- Sobre la playa. |
Biografía de Pancho Lara:
Nació el 3 de diciembre de 1900 en la Hacienda “La Presa” de la ciudad de Santa Ana, marcó el inicio de una vida que dejaría una huella imborrable en los corazones de los Salvadoreños. Era el comienzo de una vida llena de matices en los que se dibujaban espléndidos paisajes, mares infinitos y el sueño de hacer historia en su querido “Pulgarcito de América” El Salvador.
Fue bautizado en la ciudad de Armenia (departamento de Sonsonate) con el nombre de Francisco Antonio Lara Hernández. Francisco fue el menor de 7 hermanos: Raúl, Humberto, Héctor, Rafael, Ofelia y Atilio, procreados por Doña Angelita Hernández de Lara, originaria de San Vicente y Jeremías Lara, originario de Santa Ana.
Inició sus estudios de primaria a la edad de 10 años, habiendo recibido clases de castellano de el maestro Francisco “Indio” Luarca; desde entonces fue conocido como “Pancho”, gracias a Don Francisco que así le llamaba para diferenciarlo de su propio nombre. Cuando llegó a tercer grado tuvo que dejar sus estudios, pues era necesario que aprendiera un oficio para ayudar a sus padres en el sustento de la familia; sin embargo, no se dio por vencido y asistió por las noches al colegio para completar sus estudios, graduándose en el Colegio Moderno.
Desde la edad de quince años, comenzó Pancho a componer pequeñas estrofas de canciones infantiles, ayudado por su adorada madre a quien los vecinos, por su belleza, llamaban “florecita”; y apoyado en libros aprendió solfa, desarrollando su habilidad para tocar guitarra, marimba, piano y otros instrumentos de forma autodidacta.
Cultivó las letras, siendo colaborador literario de varias revistas y periódicos nacionales y, esporádicamente de algunas publicaciones extranjeras. Fungió durante varios años como supervisor de educación Musical en todo el territorio Salvadoreño; impartió charlas en diversas escuelas del país en donde siempre compartió con los alumnos su música, escribiendo sus primeras canciones infantiles cuando fue maestro Rural en la escuelita “Flor Amarilla Abajo” de Santa Ana.
Su forma tan peculiar de crear música era en esa época algo insólito, puesto que al mismo tiempo que tocaba un instrumento, daba forma a esa música en frases que conformarían su canción.
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